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12.1.07

Luces y Sombras

Cuanto más leo sobre el siglo XVIII, cuantas más obras conozco de esta época, más convencida estoy. El periodo comprendido entre 1730 y 1770, así, a grosso modo, no es ese "Siglo de las Luces", entendido como el momento en que, oh milagro, aparece en el mundo la ciencia; una ciencia que, por cierto, abarcaba todo el conocimiento humano y que derivaría en todas las ciencias estudiadas hoy.

No, la ciencia siempre estuvo ahí. El mérito del siglo XVIII es darle un reducto, un patio de juegos donde se queda sin amiguitos, pero puede crecer sola.

La ciencia se ordena y reclama su espacio, desvinculándose del mundo, de la vida, del arte... Si en el XVII las obras de arte son un juguete para la razón, en el XVIII se vuelven vulgares y ya no levantan cabeza; se convierten en piezas cada vez más viscerales, encaminadas al placer directo de los sentidos y apartadas del camino en que los números y las leyendas daban forma a la pintura; en que la geometría y su simbolismo levantaban edificios.

Todo se ha acabado y está lleno de absurdas rocallas, de las que nunca se sabe si tienen forma de oreja o de caracola mutilada.

15.12.06

Crisis en la transición del XVI al XVII español

Consultando un texto al respecto, del historiador Alfredo López Serrano, que espero me permita citarle en estas páginas, encuentro afirmaciones como éstas:

La prosperidad había hecho adquirir a los españoles malos hábitos económicos: lujo en el consumo, especulación como forma de vida, con préstamos al Estado, siempre en déficit...

(...)

La burguesía y las clases medias, deseosas de prosperar, consideraron que para lograr el prestigio social y la nobleza lo primero que había que hacer era abandonar los oficios “viles”.

(...)

En resumen, los españoles no querían trabajar. En el cambio de siglo se consolida la abrumadora presencia de los pícaros, de toda condición, en las ciudades y los campos. La dimensión de la mendicidad se hizo alarmante. Para los españoles de entonces el trabajo era una maldición. Dejaron para otros las tareas más duras. Vinieron numerosos extranjeros atraídos a la Península por los altos salarios (franceses sobre todo, que fueron ocupados en la vendimia o la siega, mientras las mujeres lo eran en el servicio doméstico). No se podía prescindir de ellos, pero se dieron brotes de xenofobia (de entonces data la palabra gabacho, con sentido peyorativo) y se les hace responsables de la inseguridad de las ciudades. También los moriscos se ocuparon de las tierras más duras, pero aun así se les expulsará en 1609. Los gitanos sufrieron también un acoso social importante.

Afirma el autor que, entre otros factores que empujaron a la economía española al borde de la ruina, como el descenso demográfico a causa de epidemias, hambrunas y desastres climatológicos; destaca esta mentalidad de rechazo al trabajo y búsqueda del enriquecimiento rápido, aunque efímero.

Vivir de las rentas. Y que trabajen otros.

No hemos cambiado tanto: no hay más que sustituir "pícaros" por "caso Malaya" y "franceses" por "inmigrantes de Sudamérica, el Norte de África y la Europa del Este".

23.10.06

Bromas de la Historia

El almirante británico sir George ROOKE, al frente de una escuadra angloholandesa formada por más de 80 buques, tomó en 1704 la ROCA o Peñón de Gibraltar, sin apenas resistencia. Sus habitantes huyeron a diversas poblaciones cercanas, si bien la mayoría se reunió alrededor de la ermita de San ROQUE, donde fundaron una nueva localidad, con el mismo nombre.

Además de los juegos de palabras, lo más famoso de este pueblo gaditano, en cuyo término municipal se sitúa el yacimiento púnico-romano de Carteia, es su perro, mil veces mutilado por el dicho popular. El animalillo tiene hasta una estatua.

5.9.06

Nunca te acostarás sin saber una cosa más

Mientras voy preparando con mimo mi crítica sobre Alatriste, que promete ser despiadada y feroz, a la vez que fervientemente apasionada y enternecedora, me veo en la necesidad de escribir una nueva entrada que, sin duda, irá a parar a la categoría que en su día titulé como "Revoltillo", por no tener ni pies ni cabeza.

Dos cosas de las que debo dejar constancia:

1. Hoy he aprendido que el agua de lluvia es agua destilada y por lo tanto no contiene esas sales minerales tan necesarias para el organismo. Así que, aviso para navegantes, nunca mejor dicho: si os vais de aventura y la cantimplora se vacía, si os quedais sin provisiones, no os salvará ni el agua de mar -esto ya estaba más o menos claro- ni el agua de lluvia. Antes, es preferible beber de un riachuelo que serpentea con dificultad en mitad de un pedregal; de un charco maloliente; o de vuestro propio orín. Y no sabría decir si éste es el orden de prioridad. Éstas son las cosas que mi enseña mi hermano el aventurero, tras salir con vida de su experiencia en Argentina. Seguro que cualquier boy scout mínimamente formado ya lo sabía, pero yo soy una chica de ciudad.

2. Buscando información sobre el mosaico romano que se conserva en el patio del Ayuntamiento de Carmona y que representa en su centro la cabeza de la Medusa, me he dado cuenta de que esta imagen es frecuente en las termas romanas y no dejo de preguntarme por qué. Cada maestrillo tiene su librillo, y cada historiador -o redactor, en su defecto- da su opinión sobre el significado de la presencia de este bicho tan supuestamente feo -que no lo es tanto- en un espacio termal. El asunto es que no he llegado a leer frases del tipo "la Medusa suele representarse en las termas porque...", como si nadie se hubiera dado cuenta de que se repite. Como si los que se han parado ha hablar de su Medusa, creyeran que es la única. Además, en este caso la Gorgona va acompañada de las alegorías de las cuatro estaciones, un motivo que, según este artículo, fue muy frecuente en época romana pero que curiosamente no tiene muchos ejemplos en España. Dicho artículo, aporta una foto como prueba de que, procedente de Palencia, existe un mosaico de esas características, al que consideran único en España. El ejemplo carmonense demuestra que no lo es.

Así que, si hay algún historiador más enteradillo que yo al respecto, le agradecería que me hiciera partícipe de su sabiduría. Y si no, a quien esté interesado, le emplazo a una investigación más allá de la red. Pero, ¿es que todavía se escriben libros de Historia? ¿Y hay museos que visitar?

17.8.06

Sangre Derramada

Buscando información sobre la Necrópolis Romana de Carmona (Sevilla), he encontrado un artículo muy interesante, avalado por la Junta de Andalucía, que desvela los secretos de la investigación de uno de los conjuntos arquitectónicos más significativos del yacimiento: la Tumba del Elefante.


Llamada así por una escultura con forma de elefante hallada en su interior, este espacio que aloja también algunas urnas cinerarias, debería considerarse más bien como un santuario, dedicado a las divinidades orientales Cibeles y Attis. Sí, son ciertos los rumores: la Cibeles es algo más que la fuente donde se bañan algunos según gane un equipo u otro. Se trata nada menos que de una especie de Diosa Madre, generadora de vida y demás. Attis, mucho más desconocido, es algo así como un hijo para la Diosa Madre: un protegido, pero también un siriviente casto, amante y amado. Y el amor entre ambos dioses llegó a ser tan grande y tan imposible, que entre ellos hay historias de castración, mutilación genital, derramamiento de sangre... Todo muy desagradable. Pero termina bien: al final, Cibeles se apiada de su chico -que se había automutilado por ser incapaz de mantener la fidelidad prometida- y le resucita. Madre e hijo, amantes castos, entrega y sacrificio, muerte y resurrección. Quizá los más avezados estén ya sospechando haber leído esta historia antes...

El caso es que las coincidencias con ciertos ritos que nos son bastante más familiares van mucho más allá. El 25 de Diciembre los romanos celebraban el nacimiento de Attis. En primavera, durante el equinoccio, su muerte y resurrección, entre las que mediaba alrededor de una semana de diferencia. Se sacrificaba a animales y se hacían aspersiones con su sangre a los fieles. Muchos sacerdotes -que se castraban o al menos prometían castidad para ejercer como tales-, junto a otros participantes en las ceremonias, en medio de bailes rituales, cíclicos e hiptnóticos, girando sin parar cual derviches, se propinaban latigazos y se acuchillaban. ¿Por qué? Porque la sangre purifica, la sangre derramada era la que quitaba el pecado del mundo y tal y cual.

Por cierto, hay que destacar que, aunque extendida en todo el mediterráneo por los romanos, esta religión es originaria de Frigia, Asia Menor, actual Turquía. Y esto lo digo por los derviches y por los musulmanes.

¿Qué cuál es la relación con el Islam? Los baños de sangre. No, no estoy hablando de terrorismo. Sino de los clásicos ritos que año tras año podemos ver recogidos por los medios -más en prensa escrita que en la tele-, ritos llevados a cabo por los islamistas radicales chiís, que abundan en Irán. A lo mejor no se les quiere dar tanta publicidad a la brutalidad de esas prácticas, donde es fácil ver a una población entera propinándose navajazos y tan rojos como después de haber pasado por la tomatina, porque ahora, gracias a la guerra de Irak, se supone que los chiís tienen que quedar como los buenos y los sunís, pro-Sadam, como los malos. La historia dirá.

También se dan latigazos en Iberoamérica y todos nos escandalizamos. Como si no hubiéramos sido nosotros los portadores de esos ritos -¿qué hay de las divinidades precolombinas que se alimentaban de sangre humana, de corazones aún palpitantes? Como si no hubiéramos hecho lo mismo nosotros, 2.000 años atrás, claro está.

Quedaría como una tonta, o quizá simplemente como una mala copista sin criterio, si no hiciera obligada alusión a los cultos mitráicos, procedentes de Persia. Los paralelismos entre los cultos a Mitra y nuestro catolicismo son, si cabe, más evidentes que los relacionados con Cibeles y Attis. Además, todos los símbolos del cristianimo son parte de una cultura antropológica -que no religiosa- tradicional en todo el Mediterráneo. El agua purificadora, el árbol de la vida vs. la madera de la cruz de la muerte, de la que a su vez vuelve a renacer la vida por el sacrificio supremo, etc. No hay nada nuevo bajo el sol del Mediterráneo...

¿Quién se encargó de poner a todo el mundo de acuerdo para que los ritos de Cibeles y Attis, de Mitra, del Sol Invictus, y de tantos otros que circularán por ahí, se resumieran en la religión Católica? La historia dice que fue Constantino en el Concilio de Nicea del año 325, con el que quiso -y lo consiguió- sacar réditos políticos. Si no puedes con tu enemigo, únete a ellos. Y los cristianos de aquel tiempo ya eran muchos y muy poderosos para los romanos. Conste que todas estas teorías son de antes de que viniera Dan Brown a escribir El Código Da Vinci, que ahora todo el mundo le echa la culpa al pobre , cuando esto lo llevo escuchando yo desde que estaba en el colegio.

Pero muchos años antes de que los católicos se empezaran a ofender, al oír a los historiadores que negaban la autenticidad de sus ritos, así como de muchas de las claves, los supuestos misterios, que encierra su religión, ellos mismos se delataron. "Excusatio non petita, accusatio manifesta", dice el popular aforismo. Así que, cuando se dedicaban a saquear monumentos como la Tumba del Elefante, en la necrópolis de Carmona, deseosos de eliminar las inscripciones latinas grabadas en las lápidas, que aludían a Cibeles y Attis, ¿por qué lo hacían? ¿Por qué tanto odio hacia una religión con la que tenían tantos puntos en común?

Ahora la pregunta es, si la Historia ha podido demostrar, gritando alto y claro, que los ritos del cristianismo no son más que herencia de nuestra cultura antropológica; si es tan evidente que esos ritos, que no son en absoluto exclusivos del cristianismo, carecen por lo tanto de valor; ¿qué es lo que impide a los cristianos mirar por encima de esa capa de barniz que son los ritos para quedarse con la esencia del mensaje, tantas veces olvidado?

Quererse y dar sin pedir nada a cambio son las formas más bonitas y más sencillas de ser feliz. Yo me quedo con eso.

Por cierto, ¡visitad la necrópolis y la ciudad! Si os interesa el Arte y la Historia, no os la podéis perder.

28.3.06

A través del Espejo


...O a través de la pantalla.


Al mundo de la pequeña Alicia de Lewis Carroll, lejos de la dulcificada versión de Disney, se llegaba por la senda del sueño, de la introspección o del autoanálisis. El camino hacia la fantasía y la imaginación no era un sendero de impolutos adoquines amarillos, con la promesa de un paisaje de reluciente esmeralda de fondo. Ese camino era pedregoso y sucio, lleno de obstáculos... El camino del creador y sus batallas internas.

Y una vez alcanzado ese estado que permitía mirar más allá de la razón, los frescos que pintaba el pensamiento eran ambiguos. No llenos de monstruos, como alertaba Goya, pues los monstruos del aragonés eran los miedos que genera siempre la ignorancia; sino llenos de trampas, de cuerpos lozanos que ocultaban un alma decadente; de figuras geométricas perfectas, que analizadas con detenimiento, resultaban imposibles; de muertos que consumían en éxtasis una vida sin fin; y vivos que desperdiciaban insolentes un instante de aburrimiento. Frescos de miedos y pasiones exaltadas.

En todos los momentos históricos en los que la estética dominante se ha definido como expresionista -desde el Helenismo, al Romanticismo, pasando por el Barroco o la Alta Edad Media-, el arte ha entrado siempre en terrenos que pertenecían a la imaginación; una imaginación desbocada que por su naturaleza debía ser íntima y privada, pero que haciéndose pública permitía al autor compartir, o protagonizar en su buscado endiosamiento, esos momentos de vivencia psicológica y emocional extrema, a través del dolor y el placer, a partes iguales. El recurso imaginativo de aquel que tiene la vida resuelta y no sabe qué hacer con tantos pensamientos abarrotándole la cabeza: el recurso del aburrido, del incauto o del que no encuentra su lugar en el mundo, en un mundo que parece que no va con él, cuando quizá es él quien no va con el mundo.

En estos periodos históricos, el arte no tiene bastante con "re-presentar", volver a presentar, la realidad; rehacerla, siguiendo los objetivos que marca la razón. En estos casos, el arte sirve para "re-vivir" la realidad: se convierte en una realidad paralela, en un modo seguro, cómodo y sin riesgo, de experimentar con mayor intensidad, incluso con violencia, lo que la vida de por sí ofrece, de un modo mucho más mesurado. El arte se convierte en una aséptica herramienta que sirve a los cobardes para vivir al máximo.

En mi opinión, culturalmente no hemos dado muchos más pasos desde las teorías hegelianas. Vivimos en una especie de post-romanticismo constante: un romanticismo descafeinado y desvaído, donde el exceso de creadores onanistas mata las posibilidades de creación verdaderamente interesantes.

Y socialmente, ese post-romanticismo de la experiencia vital, brutal pero segura, puede verse a diario en nuestras adicciones cotidianas. Nuestros entretenimientos -música, literatura, cine... o sencillamente, el fútbol en el caso de otros- sirven para vivir "a través de". ¿Cuándo nos lanzaremos al campo a jugar el partido? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que hay vida, más allá de la pantalla?