30.3.07

El Gañán en el arte

El Gañán, ese entrañable personaje de La Hora Chanante, es mucho más que una evidencia de nuestra cultura popular - llámese etnología si hace falta, para darle lustre. Es una actitud ante la vida, que sólo los auténticos maestros saben plasmar con fidelidad al modelo real. Ahora lo hace el grupito de Albacete, colando en nuestros salones a un estupendo gañán, encarnado por Ernesto Sevilla.

Pero antes, ya en el siglo XVII, los pinceles de artistas tan grandes como el nunca suficientemente reivindicado Alonso Cano, sacaban a la luz la existencia de este personaje prototípico de un sentimiento apasionado, que surge con la espontaneidad más fresca y no se deja enjaular en los corsés de la alfabetización:


Nótese la actitud amenazante de San Jerónimo, que, claramente, no estaba dedicado precisamente a la oración, sino a esperar al ángel trompetero, crucifijo en mano, para atizarle con él, algo que se puede comprobar con la simple observación de su brazo derecho, cuyos músculos quedan marcados con vibrante tensión.

Y aunque, visto lo visto, pudiéramos aludir a su carácter intrínsecamente hispánico, bien es cierto que encontramos dignos ejemplos de gañán en el arte italiano, que nos permiten pecibirlo más bien como un modelo propiamente mediterráneo.

¡Que me da!

Con este "David", Bernini demostró ser un buen observador de la sociedad de su tiempo, por encima de los excelsos, pero utópicos, ideales del Renacimiento.

2 comentarios:

Gregorio Luri dijo...

Interesante interpretación la que ofreces de San Jerónimo. No había caído en eso, pero yo que tengo un oído digamos que alterado, lo comprendo perfectamente. Ese ángel es un incordio.

Proyectodefilosofo dijo...

¡Jajajajaja!
Es que puedes sentir las ganas que tienen de sacar el brazo de paseo en las facciones tensionadas de su rostro, con premeditación y alevosía.