9.3.06

La Revolución del Post-it

En esta sociedad contemporánea, donde el ordenador se ha convertido en un elemento tan cotidiano como la tostadora -y como la tostadora, lo ponemos en funcionamiento por pura inercia y con las legañas pegadas-, las formas de comunicación han variado notablmente, aunque no su contenido. Los mensajes, las actitudes, y lo que se pretende conseguir con ellos, siguen siendo los mismos.

Llevamos cerca de diez años usando los chats como plazas de pueblo en plenas fiestas, cuando son aprovechadas como improvisadas pistas de baile. Después vinieron los foros, donde ya no resultaba tan arriesgado lanzarse a la arena, ya que jugábamos con la ventaja de estar en nuestro terreno: al fin y al cabo, los foros han sido siempre lugares de encuentro sobre un tema común.

El messenger como evolución del chat hacía más efectiva la comunicación persona a persona, una vez hecha la criba entre la fauna que puebla el ciberespacio, tras una primera toma de contacto. Darle tu messenger a alguien llegó a significar lo mismo que darle tu teléfono al ligue de una noche.

Luego descubrimos que las ventajas de MSN iban mucho más allá. Aquello podía tener más usos: los salidos buscaban una víctima más o menos fácil para sus perversiones varias, eso sí; pero también estaban los desesperados, que buscaban psicólogos; los suicidas, que buscaban una mano presta a cogerles por el cuello de la camisa justo cuando iban a emprender el vuelo desde el balcón; los pseudoautistas, incapaces de comunicarse, que buscaban una vía de escape vital en su enclaustramiento voluntario; los románticos, que no creían tanto en la belleza física, como en la belleza de las palabras... Y por último, y casi como una especie rara, los que eran amigos de toda la vida, simplemente amigos, o los conocidos de trabajo o de estudios, que se intercambiaban las direcciones para recuperar esa amistad olvidada, profundizar una relación incipiente o, sencillamente, para no perder el contacto.

Al final, va a ser este modelo el que triunfe. Y así, los que no están salidos ni desesperados; los que no son suicidas, pseudoautistas o románticos; han ido incorporando el messenger a sus vidas como la forma más eficaz y directa de comunicarse, para decirse las cosas que antes se decían a la cara, ahora con la excusa insalvable de la distancia, cuando ésta supera los dos kilómetros.

Pero también el messenger ha evolucionado, y la capacidad de intercambiar archivos de audio, video o imagen; o la posibilidad de establecer videollamadas o instalar una cámara web; sólo está consiguiendo que se nos inflamen las pistoleras de estar tanto tiempo sentados ante la pantalla.

Capítulo aparte merecen los nuevos modelos de prensa escrita, que no son tan distintos a los tradicionales, más que en su soporte; o lo que se ha venido en llamar "periodismo ciudadano", aquel que llevan a cabo, con pasión y casi con fervor, millones de blogueros en todo el mundo, que andan deseosos de ser leídos -y en este capítulo me incluyo.

Pero lo que confirma, como síntoma preocupante, que nuestra sociedad está enferma de informática, son los pequeños detalles. Hoy he leído en el sobrenombre, que uno de mis contactos utiliza en el messenger, una frase al más puro estilo de las que se solían escribir en los post-it, para luego dejar pegadas a la puerta de la nevera, como mensaje en diferido para un amante poco madrugador: "Cariño, me he llevado las llaves del coche. Tienes los restos del pollo en la nevera, no tienes más que meterlo en el microondas. Esta noche nos vemos. Besos". Y es que si se confirma que el ordenador ha sustituido al tradicional post-it, ya podemos decir que su uso no es que esté normalizado, es que se ha convertido en una adicción malsana y peligrosa.

1 comentario:

sinnombre dijo...

hola esta muy lindo visiame